El fraude de bots es la interacción ilegal con sistemas digitales mediante el uso de programas automatizados que imitan acciones humanas para engañar a las empresas con fines económicos.
Los bots maliciosos son programas automatizados diseñados para imitar el comportamiento humano. Esta capacidad de imitación supone un gran riesgo para las empresas en cuanto a pérdidas financieras, de integridad de los datos y de la confianza de los clientes.
¿Qué es el fraude de bots?
El fraude de bots es el uso de bots (programas automatizados) para cometer actividades ilegales o engañosas en línea. El propósito es obtener beneficios económicos o causar daño a competidores. Los bots distorsionan la realidad imitando la naturaleza humana y causan pérdidas económicas a las empresas.
Los bots se dividen en buenos y maliciosos. Los bots buenos se utilizan para automatizar tareas repetitivas como monitorización de procesos, indexación de páginas web, lectura y recopilación de datos o realizar labores de atención al cliente.
Los bots son difíciles de detectar porque están diseñados para imitar el comportamiento humano, son capaces de ejecutar secuencias complejas de eventos y son más rápidos y precisos que un ser humano.
Tipos de fraude de bots
Los bots actuales tienen capacidades mejoradas y los distintos tipos incluso están especializados en tipos de fraude concretos.
El fraude de bots adquiere diferentes formas en función del área de los sistemas digitales que esté en su punto de mira. Pueden manipular anuncios online, robar cuentas de usuarios o interrumpir la disponibilidad de productos. Hay malhechores dispuestos a todo con tal de minar la confianza de los usuarios. Veamos algunos de los tipos de fraude de bots más comunes.
Clics: los bots automatizados hacen clic en anuncios digitales una y otra vez para vaciar los presupuestos de marketing de la competencia o inflar artificialmente los ingresos de quienes los publican. Este tipo de fraude consume los presupuestos y distorsiona las métricas de rendimiento.
Apropiación de cuentas: los bots utilizan ataques de fuerza bruta o adivinan credenciales para acceder sin autorización a las cuentas de los clientes con la finalidad de robar identidades o realizar transacciones no permitidas.
Acumulación de inventario: los bots añaden productos a carritos de la compra online para hacer creer que no hay existencias. Esta táctica puede traducirse en pérdidas económicas para tienda online por las ventas perdidas y la reventa de artículos a precios más altos por parte de los malhechores.
Extracción de datos: los bots extraen datos de sitios web sin permiso, a menudo para realizar un análisis de la competencia o crear duplicados de los originales, lo que representa un riesgo para la información confidencial. Los datos extraídos se venden o se pide un rescate por ellos o se utilizan para cometer otros fraudes.
Relleno abusivo de formularios: los bots llenan los formularios online con información falsa o dañina para saturar los sistemas, reducir su eficiencia y hacer que el destinatario del formulario tenga que invertir más tiempo para poder diferenciar a los clientes verdaderos de los falsos.
Uso indebido de API: los bots maliciosos hacen un uso indebido de las API para sobrecargar los sistemas o robar datos confidenciales, lo que puede provocar fugas de datos o interrupciones del servicio junto con un coste añadido para reparar los daños o la pérdida de clientes.
Reventa: los scripts maliciosos compran rápidamente productos con disponibilidad limitada y los vuelven a poner a la venta a precios más altos antes de que los clientes legítimos puedan adquirirlos.
Descifrado de credenciales: los bots intentan adivinar las credenciales de inicio de sesión en distintas cuentas con la finalidad de acceder sin autorización a información confidencial del usuario.
Reseñas falsas: las botnets publican reseñas o valoraciones falsas para distorsionar la percepción de los consumidores y mejorar o empeorar artificialmente la reputación del producto o el servicio correspondiente. Al final, la manipulación de las reseñas también repercute en los ingresos económicos de la empresa.
¿Cómo afecta el fraude de bots a las empresas?
El fraude de bots afecta a las empresas de distintas maneras, pero el principal objetivo suele ser econ ómico, producir daños en la reputación, ocasionar daños o todos ellos simultáneamente.
El fraude de bots tiene graves consecuencias que pueden interrumpir las operaciones y agotar los recursos. Las empresas no solo deben lidiar con las pérdidas directas, sino también con datos que no se corresponden con la realidad, la desconfianza de los clientes y riesgos en materia de cumplimiento normativo. Veamos más a fondo cómo puede afectar el fraude de bots a tu empresa.
Pérdidas económicas: los pedidos fraudulentos y los clics en anuncios realizados por bots contribuyen al desperdicio de recursos valiosos que podrían invertirse en clientes verdaderos o iniciativas de crecimiento, lo cual supone un perjuicio económico.
Problemas con la integridad de los datos: como los bots distorsionan lo que ven los sistemas, cualquier análisis de datos alterados corre el riesgo de tirar por tierra las estrategias, ya que métricas tan importantes como los índices de conversión o las tendencias por zonas geográficas pueden no corresponderse con la realidad.
Daños de imagen: cuando un cliente se topa con ralentizaciones o fallos provocados por bots, puede dar por hecho que se deben a un problema en el servicio y perder confianza en la marca.
Agotamiento de recursos: el extra de procesamiento necesario para gestionar el tráfico de bots sobrecarga la infraestructura, lo que incluye bases de datos, sistemas de pago y redes, y además aumenta el gasto operativo.
Pérdida de confianza: las fugas de datos y las cuentas en riesgo debido a ataques de bots pueden minar en gran medida la satisfacción de los clientes. Asimismo, las reseñas negativas automatizadas sobre malas experiencias que nunca se han producido pueden llegar a muchos clientes potenciales antes de que puedas reaccionar. Recuperar la confianza perdida es una tarea titánica.
Desventaja competitiva: algunos competidores utilizan bots para acaparar inventario, inundar sitios web con comentarios falsos o manipular sistemas de distintas maneras para obtener una ventaja inmerecida. Estas tácticas, al igual que los clics falsos, contribuyen a la competencia desleal.
Problemas legales y falta de cumplimiento: una gestión deficiente de los datos relacionados con bots puede traducirse en el incumplimiento de normativas de privacidad y sanciones por vía civil o penal.
Dificultades para gestionar el inventario: las empresas pueden acabar con un exceso de existencias si los bots inflan artificialmente la demanda. Al mismo tiempo, los clientes de verdad pueden quedarse sin productos que los bots compran y revenden a precios más altos.
Las 10 principales estrategias para detectar el fraude de bots
Identificar los bots maliciosos es cada vez más difícil debido a su gran capacidad para imitar el comportamiento humano y evitar los métodos tradicionales de detección. Por eso es necesario recopilar varios datos para poder distinguirlos de los usuarios humanos.
Identificar el fraude de bots a tiempo y coordinarse entre distintos sistemas es la clave del éxito. Veamos algunas de las estrategias para detectar la actividad de bots.
Análisis de comportamiento: si se supervisan las interacciones con los sistemas a lo largo del tiempo, el análisis de comportamiento ayudará a identificar patrones inusuales como envíos de formularios demasiado rápidos, clics repetitivos o creaciones de cuentas en lote. Estas actividades no se corresponden con lo que harían los usuarios reales, por lo que pueden marcarse como sospechosas para examinarlas detenidamente.
Huellas digitales de dispositivos: cada dispositivo tiene su propia configuración, lo que incluye el sistema operativo, navegadores, fuentes instaladas y complementos. Los sistemas de seguridad comparan estas huellas digitales con firmas de bots conocidos con la finalidad de detectar y bloquear dispositivos potencialmente fraudulentos antes de que causen daños.
Algoritmos de aprendizaje automático: los sistemas de aprendizaje basados en la IA pueden reconocer automáticamente patrones de bots complejos mediante el análisis de grandes conjuntos de datos. Estos algoritmos no solo detectan comportamientos sospechosos, sino que además mejoran con el tiempo. Cuanto más aprende el sistema de los incidentes, más efectiva es la detección de bots.
CAPTCHA y otras pruebas interactivas: las pruebas interactivas, como CAPTCHA, analizan la forma en que los usuarios hacen clic, teclean y navegan para verificar si son humanos. Aunque no son infalibles, estas pruebas hacen que los ataques de bots a gran escala sean más complicados y salgan más caros, lo que añade un extra de protección.
Análisis de reputación de IP: los sistemas de seguridad pueden hacer un seguimiento de las direcciones IP para asignarles puntuaciones de confianza en función de su historial. Las direcciones sospechosas pueden someterse a pasos de verificación adicionales, mientras que las fiables lo tienen más fácil para acceder.
Limitación de frecuencia: los sistemas supervisan las acciones y limitan su frecuencia para evitar el uso abusivo de automatizaciones. El sistema impone ralentizaciones o pasos de verificación adicionales cuando los usuarios superan la velocidad media de los humanos.
Análisis de cadenas de agente de usuario: los dispositivos y los navegadores comparten datos como el sistema operativo y el tamaño de la pantalla mediante cadenas de agente de usuario. Cuando una de estas cadenas indica que un dispositivo es móvil pero se comporta como un ordenador, se produce una alerta. Los bots suelen utilizar cadenas genéricas, por lo que resulta más fácil detectarlos al comparar sus datos con las configuraciones de los usuarios reales.
Análisis biométrico: el análisis de la forma en que los usuarios interactúan con los dispositivos (como los movimientos que hacen con el ratón y el ritmo al que teclean) proporciona identificadores biométricos que distinguen a los humanos de los bots. Esta técnica añade otra capa de seguridad al conjunto de herramientas de detección de fraudes.
Análisis de patrones de tráfico: los bots pueden provocar aumentos de tráfico inusuales, mientras que el tráfico de usuarios reales suele seguir unos patrones predecibles. Al rastrear el tráfico a lo largo del tiempo, es posible detectar picos repentinos y otras anomalías que pueden deberse a actividades fraudulentas, lo que lo ayuda a tomar medidas proactivas.
Trampas con señuelo: los señuelos de un sitio web están diseñados para atraer a los bots y pasar inadvertidos ante los humanos. Estas trampas no contienen datos valiosos y son muy eficaces a la hora de identificar scripts automatizados de fraudes. Cuando un bot interactúa con un señuelo, este envía una señal de ataque automatizado y proporciona datos valiosos para la detección temprana y la evaluación de riesgos.
Qué puede hacer la solución de gestión de bots de Fastly por tu empresa
El fraude de bots sigue dando quebraderos de cabeza a muchas empresas como pérdidas económicas causadas por pedidos falsos, problemas de seguridad y privacidad, experiencias de uso deficientes que minan la confianza de los usuarios, etc. Se mire por donde se mire, los ataques con bots afectan negativamente a los números de una organización. Además, dada la velocidad a la que evolucionan las técnicas de los atacantes, ninguna empresa puede ganar la partida a las amenazas emergentes por sí sola.
La solución de gestión de bots de Fastly te lo pone fácil para tener ventaja en la lucha contra el fraude. Al combinar el análisis del comportamiento, las huellas digitales de dispositivos y el aprendizaje automático, la plataforma reforzará tus defensas de formas que creías imposibles. Veamos cuáles son las ventajas de Fastly.
Seguridad elevada: Fastly detecta y detiene rápidamente los bots maliciosos para proteger tus aplicaciones y los datos de los clientes frente a los ataques automatizados.
Experiencia de uso superior: al bloquear los bots maliciosos, Fastly garantiza que las visitas al sitio web sean fluidas y ágiles para los usuarios legítimos.
Escalabilidad defensiva: a medida que las amenazas evolucionan, Fastly se va adaptando gracias a mecanismos que se actualizan automáticamente y ofrece protección continua contra ataques de bots en auge, como los de DDoS y la apropiación de cuentas.
Gestión sencilla: los controles centralizados permiten a tus equipos supervisar las defensas contra bots de una manera eficiente, y como los paneles de control son muy intuitivos, hay que realizar menos tareas manuales para supervisar el fraude.
Detección inteligente de bots: un sofisticado reconocimiento de patrones identifica los bots mediante la detección de las anomalías más sutiles y deja vía libre a los usuarios legítimos.
Mitigación por capas: la plataforma Fastly combina varios mecanismos que dan como resultado una protección efectiva en formato multicapa. Los bots avanzados se enfrentan a un obstáculo detrás de otro y se bloquean antes de que causen interrupciones.
Información en tiempo real: las vistas basadas en datos permiten tomar medidas rápidas a modo de respuesta contra amenazas emergentes.
Reglas personalizables: la flexibilidad de Fastly permite crear políticas de autorización y bloqueo personalizadas, por lo que puedes adaptar la solución a las necesidades concretas de tu empresa.
Gran cobertura frente a amenazas: la protección abarca amenazas como los ataques de DDoS, el relleno abusivo de formularios y el robo de credenciales de inicio de sesión.
Como acabamos de ver Fastly tiene todas las herramientas necesarias para ayudarte con la detección y atenuación de los bots en tiempo real, puede prevenir las acciones maliciosas realizadas por ellos y todo ello mientras protege a los usuarios reales y las cuentas de usuario.
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