¿Qué es un ataque de DDoS?
Un ataque de denegación de servicio distribuido (DDoS) es una forma de ciberataque en la que un atacante utiliza numerosos ordenadores comprometidos (lo que se conoce como una botnet) para llevar a cabo un ataque volumétrico, con el objetivo de saturar un sistema objetivo. Este tipo de ataque puede dejar el objetivo (un servicio o servidor) inaccesible para los usuarios legítimos. Puedes imaginar un ataque DDoS como una inundación de tráfico ilegítimo de varias fuentes que incapacita eficazmente el sistema objetivo.
¿Cómo se relaciona un ataque DDoS con un ataque de denegación de servicio?
Un ataque DDoS es un tipo de ataque de denegación de servicio. La diferencia clave entre ambos es que un ataque de denegación de servicio procede de una única fuente/dirección IP, mientras que un ataque DDoS, como su nombre indica, es distribuido: se origina en numerosas fuentes/direcciones IP. Un ataque DDoS, al utilizar numerosos dispositivos comprometidos, puede intensificar el ataque y dificultar que el objetivo se recupere y se defienda del ataque.
¿Cuáles son los diferentes tipos de ataques DDoS?
Puedes agrupar los ataques DDoS según el nivel de interconexión de sistemas abiertos (OSI) al que se dirigen. Los ataques más comunes se producen en los niveles de red (nivel 3 del modelo OSI), de transporte (nivel 4 del modelo OSI) y de aplicación (nivel 7 del modelo OSI). Pocos de los muchos ciberataques actuales son más abrumadores y devastadores que los ataques DDoS. Estos ataques maliciosos pueden producirse en cualquier momento y dejar fuera de servicio los sitios web objetivo, lo que provoca interrupciones masivas del servicio y pérdidas económicas considerables.

¿Qué es un ataque de DDoS a la capa 3/4?
Las capas 3 y 4 son la capa de la infraestructura. Los vectores de ataque DDoS habituales en estas capas incluyen inundaciones SYN, inundaciones UDP y protocolo de mensajes de control de Internet (ICMP)
ataque. El nivel 3 es el nivel de red responsable de decidir por qué ruta física deben moverse los datos a través de la red. El nivel 4 proporciona la transferencia de datos entre hosts y garantiza la integridad de los datos y la completitud de la transferencia realizada por el protocolo de control de transmisión (TCP).
Los ataques dirigidos a estos dos niveles generan un volumen masivo de tráfico y tienen como objetivo sobrecargar la capacidad disponible de la red o el grupo de hosts. La buena noticia es que estos tipos de ataques tienen firmas claras y son más fáciles de detectar y mitigar.
¿Qué es un ataque de DDoS de nivel 7?
La capa 7 es la capa de la aplicación. Estos ataques suelen ser menos frecuentes, aunque también más sofisticados. Desde el punto de vista del volumen, estos ataques no consisten tanto en una afluencia repentina de tráfico como los ataques a la capa de infraestructura. Aun así, se dirigen a partes críticas y vitales de la aplicación, lo que afecta negativamente al rendimiento del objetivo. Un ejemplo real de este ataque es inundar la página de inicio de sesión de una aplicación o atacar una interfaz de programación de aplicaciones expuesta con una petición de búsqueda costosa, lo que da lugar a una experiencia degradada para los usuarios finales. La mitigación reactiva de estos ataques es costosa. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) gastan una media de 120 000 $ en restaurar el servicio y gestionar las Operaciones durante un ataque DDoS.
¿Qué riesgos plantean los ataques DDoS para una empresa?
Las consecuencias de DDoS van mucho más allá de una interrupción temporal. Veamos cómo pueden afectar estos ataques a tu empresa. Pueden:
Pérdidas financieras: cada minuto de tiempo de interrupción supone pérdidas de ingresos de clientes que no pueden comprar productos ni acceder a servicios en tu sitio web. Los ataques prolongados o repetidos añaden costes enormes que perjudican tu resultado final.
Problemas en las operaciones habituales: Los retrasos operativos, las cancelaciones de pedidos y los proyectos estancados pasan factura a la productividad y la satisfacción. Cuando algunos servicios no están disponibles durante un ataque, gestionar el negocio se vuelve complicado.
Causa daños reputacionales: Hoy en día, los clientes esperan experiencias digitales uniformes y fiables de las empresas. Un ataque DDoS que prolonga el tiempo de interrupción del sitio web perjudica la imagen de tu marca ante estos clientes. Puede hacer que pierdan la confianza en tu empresa y se pasen a la competencia.
Aumentan los riesgos de seguridad: cuando los ataques desbordan tu seguridad actual, dejan expuestas vulnerabilidades que los hackers pueden aprovechar aún más. Esto aumenta el riesgo de robo de datos o infiltración en la red, incluso después de que termine el DDoS. Los datos confidenciales de los clientes pueden ser robados debido a vacíos de seguridad que los ataques ayudan a descubrir, lo que agrava el daño.
¿Cómo puedes proteger tus aplicaciones de los ataques DDoS?
Entender los patrones de tráfico: la primera línea de defensa es crear un perfil de tráfico. Este perfil incluye las características del tráfico "bueno" y establece las expectativas para los volúmenes de tráfico esperados en toda tu red. Si supervisas el tráfico a través de este perfil, podrás configurar las reglas para que acepten todo el tráfico que pueda manejar tu infraestructura sin que ello afecte a tus usuarios finales.
Utilizar la limitación de frecuencia: la limitación de frecuencia proporciona una línea de base, y luego puedes implementar métodos de detección avanzados para recibir el tráfico que ha sido validado mediante el análisis de variables adicionales. Basta un pequeño fallo de seguridad para causar un daño irreparable a tu red y servidores y llevar a tus empleados por las cinco etapas emocionales de un ataque DDoS. Así que haz las cosas bien desde el principio.
Minimizar la exposición: una de las maneras más fáciles de mitigar los ataques DDoS es reducir la superficie que puede ser atacada, lo que en última instancia reduce las opciones para los atacantes y te permite diseñar contramedidas y protecciones en un solo lugar. Debes asegurarte de que no expones tus aplicaciones y servidores a puertos, protocolos y otras aplicaciones de las que no esperas comunicación. En la mayoría de los casos, puedes lograrlo colocando tus recursos de infraestructura detrás de un proxy red de distribución de contenidos, que restringe el tráfico de Internet directo a ciertas partes de tu infraestructura. En otros casos, puedes utilizar un firewall o listas de control de acceso (ACL) para controlar el tráfico que llega a aplicaciones específicas.
Desplegar un cortafuegos basado en aplicaciones: si tu aplicación tiene acceso a Internet, te atacan varias veces al día. De media, una aplicación con conexión a Internet es atacada cada 39 segundos. Una buena práctica es utilizar un Cortafuegos de aplicación web (WAF) contra ataques. Un buen punto de partida es mitigar activamente los diez principales ataques según OWASP, y luego deberías poder crear un perfil de tráfico personalizado contra las peticiones adicionales no válidas. Por ejemplo, estas peticiones pueden hacerse pasar por tráfico legítimo de IP maliciosas conocidas o de una región geográfica del mundo en la que no operas. Un WAF también es útil para mitigar los ataques, ya que puedes aprovechar el soporte especializado para analizar la heurística del tráfico y crear una protección personalizada para tu aplicación.
Escalar según el diseño: aunque no es la mejor solución de forma aislada, aumentar tu capacidad de ancho de banda (tránsito) o la capacidad de tu servidor (computacional) para absorber y mitigar los ataques puede ser una opción. Cuando diseñes y compiles tus aplicaciones, asegúrate de tener conectividad redundante a internet para lidiar con los picos de tráfico. Una práctica común es usar equilibrio de carga para supervisar y cambiar continuamente las cargas entre los recursos disponibles para evitar la sobrecarga de cualquier punto. Además, puedes crear tus aplicaciones web pensando en una CDN, añadiendo una capa a la infraestructura de la red que será la que distribuya contenido más cerca de tus usuarios finales. La mayoría de los ataques de DDoS son exponenciales y consumen enormes cantidades de recursos, de modo que tu aplicación debe adaptarse con agilidad al volumen del ataque, ya sea para crecer o menguar. Una CDN, al estar descentralizada, reparte el ataque hasta que se absorbe con facilidad. Las CDN también desbloquean métodos adicionales para frustrar los ataques más sofisticados. Desarrollar un perfil de ataque permite a las CDN eliminar o ralentizar el tráfico malicioso.
Puedes leer más sobre cómo mitigar un ataque DDoS con nuestras directrices de mejores prácticas para DDoS .
¿Cómo frenar un ataque de DDoS?
Para defenderse de los ataques de DDoS, hay que seguir una estrategia que combine medidas proactivas y reactivas. Aunque prevenir por completo los ataques de DDoS puede resultar complicado, las organizaciones pueden mitigar significativamente su impacto si implementan un plan de defensa sólido. Veamos los pasos clave y las prácticas recomendadas para ayudar a proteger los activos digitales y mantener la continuidad del negocio frente a posibles amenazas DDoS.
Supervisar los patrones de tráfico
La supervisión constante es tu primera línea defensiva. Instala herramientas para analizar el tráfico del sitio web 24/7 y avisarte de picos o cambios inusuales. Al detectar anomalías a tiempo, tu equipo puede investigar y detener bots o posibles ataques antes de que se produzca una sobrecarga grave.
Usar un firewall de aplicaciones web (WAF)
El WAF de última generación de Fastly se sitúa delante de tus servidores web y filtra las peticiones en busca de indicios de actividad maliciosa. Puede detener bots y detectar y bloquear ataques comunes, como la inyección SQL o el cross-site scripting, antes de que lleguen a tus aplicaciones. Al prevenir el tráfico malicioso, el WAF de Fastly te protege de tener que afrontar interrupciones a posteriori.
Implementar la limitación de frecuencia
Ningún sistema puede gestionar una cantidad ilimitada de tráfico indefinidamente. Establece umbrales de acceso mediante
limitación de frecuencia en el edge, para que los volúmenes anormales se gestionen automáticamente sin afectar a los usuarios normales. Esto garantiza que tu presencia digital siga respondiendo para los clientes auténticos durante episodios de cargas de tráfico elevadas.
Usar redes de distribución de contenidos (CDN)
Las redes de distribución de contenidos hacen que los activos digitales de tu sitio web estén disponibles desde varias ubicaciones de servidores de todo el mundo. Esta arquitectura distribuida significa que, si una región experimenta un tráfico elevado, otras cercanas pueden gestionar la carga adicional para garantizar que puedas seguir atendiendo a los clientes.
Usar listas negras de IP
También tienes la opción de bloquear dirección IP específicas que se sabe que han causado problemas en el pasado. Mantén un registro de las direcciones implicadas en patrones de tráfico sospechosos y rechaza automáticamente sus futuras petición. Esto impide que los malhechores interrumpan las Operaciones de tu empresa.
Auditorías de seguridad periódicas
Evalúa tus defensas de manera periódica. Al fin y al cabo, los mecanismos de protección deben evolucionar al ritmo de las amenazas. Si programas auditorías de seguridad, tu empresa se asegurará de que las herramientas estén al día y configuradas adecuadamente para proteger las operaciones.
Crear un plan de respuesta ante incidentes
Ni siquiera las medidas más estrictas pueden impedir todos los ataques. Prepara un plan detallado para que tu equipo pueda responder rápidamente si surgen problemas y minimizar cualquier impacto. Con un proceso listo para ejecutarse, puedes abordar las interrupciones de forma eficiente y seguir atendiendo a los clientes.
Para obtener más información sobre las protecciones DDoS integradas, consulta este recurso sobre DDoS Protection
por qué los equipos de seguridad se están pasando al WAF de última generación de Fastly
Por qué Fastly es la solución para prevenir los ataques de DDoS
Mantener una seguridad integral contra ataques de DDoS plantea importantes desafíos en términos de coste, complejidad, falsos positivos, evolución de las amenazas y uso intensivo de recursos. Sin embargo, la solución de DDoS Protection basada en la nube de Fastly resuelve directamente cada una de estas preocupaciones.
Veamos cuáles son las principales ventajas de DDoS Protection de Fastly:
Costes más bajos: Fastly ofrece DDoS Protection muy rentable, que está incluida en sus servicios de red de distribución de contenidos. Las opciones de pago flexibles te permiten elegir el paquete que mejor se ajuste a tus necesidades, con protección ilimitada frente a excesos de uso. Consolidar la seguridad, la red de distribución de contenidos y los servicios de edge cloud en un solo proveedor es la opción más rentable.
Simplifica la complejidad: la solución de Fastly no requiere ninguna configuración compleja ni ajustes manuales por tu parte. La red absorbe automáticamente los ataques al nivel 3/4, mientras que el WAF de última generación se encarga sin problemas de las amenazas al nivel 7.
Reducción de falsos positivos: el motor de detección avanzado SmartParse de Fastly clasifica las peticiones con precisión y reduce al mínimo los falsos positivos que pueden cortar el paso a los usuarios legítimos.
Evolución continua: Fastly mejora la detección y la mitigación basándose en información fiable, lo que te permite adelantarte a las tendencias de ataques globales en constante evolución, como los recientes ataques Reset.
Uso eficiente de recursos: la enorme red de 336 Tbit/s de Fastly tiene la capacidad necesaria para absorber incluso ataques extraordinarios sin que el rendimiento se vea afectado. A esto hay que sumarle la mitigación automatizada en el edge, que también reduce la carga en el origen.
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