Amenazas a la seguridad de la red, tendencias y prácticas recomendadas para superarlas
Las amenazas a la seguridad de las redes —actividades maliciosas e intentos destinados a comprometer una red y sus datos— han ido aumentando constantemente en sofisticación y prevalencia. La creciente dependencia de la infraestructura digital ha ampliado la superficie de ataque, por lo que resulta fundamental conocer los diferentes tipos de amenazas a las redes y los métodos para defenderse de ellas.
¿Qué son las amenazas a la seguridad de la red?
Las amenazas a la seguridad de la red son actividades o intentos maliciosos diseñados para comprometer la confidencialidad, integridad o disponibilidad de una red y sus datos. Estas amenazas pueden proceder de atacantes externos o de usuarios internos, y pueden dirigirse a sistemas, aplicaciones o usuarios. A medida que las redes se hacen más complejas e interconectadas, estas amenazas siguen evolucionando, por lo que es esencial que las organizaciones apliquen medidas de seguridad sólidas para proteger sus sistemas e información sensible.
Cómo está evolucionando el panorama de amenazas de seguridad en las redes
Dado que los atacantes ahora se centran en los usuarios, los dispositivos y las aplicaciones en entornos distribuidos, las defensas tradicionales basadas en el perímetro ya no son suficientes. Si nos centramos más específicamente en la seguridad de la red, han surgido varias tendencias clave que las organizaciones deben tener muy en cuenta a la hora de establecer y perfeccionar sus estrategias de seguridad de red.
Mayor sofisticación de los ataques. Los ciberdelincuentes usan automatización, inteligencia artificial y malware avanzado para burlar las defensas tradicionales.
Teletrabajo y adopción de la nube. El aumento de las superficies de ataque debido al acceso remoto, los servicios en la nube y los dispositivos IoT genera más puntos de entrada.
Ataques dirigidos (APT: amenazas persistentes avanzadas). Los atacantes suelen llevar a cabo campañas prolongadas dirigidas a organizaciones concretas para extraer datos de forma sigilosa a lo largo del tiempo.
Ciberdelincuencia como servicio (CaaS). Hay muchas herramientas disponibles, como kits de ransomware y plantillas de phishing, lo que les facilita bastante el acceso a los atacantes.
Vulnerabilidades de día cero. Las vulnerabilidades que antes se desconocían se aprovechan antes de que haya parches disponibles, lo que dificulta su detección y prevención.
¿Cuáles son los tipos más frecuentes de amenazas a la seguridad de las redes en 2026?
Entender los principales tipos de amenazas a la red es un paso clave para poder aplicar estrategias de defensa eficaces. Existen varias categorías comunes de amenazas a la seguridad de la red.
Malware
El término «malware» se refiere al software malicioso diseñado para dañar o alterar el funcionamiento de los sistemas. El malware incluye lo siguiente:
Virus. Los virus se adhieren a los archivos y se propagan cuando se ejecutan.
Gusanos. Los gusanos se replican por sí mismos y se propagan por las redes sin que el usuario tenga que hacer nada.
Troyanos. Los troyanos se disfrazan de software legítimo, pero contienen código malicioso oculto.
Ransomware
El ransomware es un tipo de malware diseñado para impedir que los usuarios accedan a los archivos de sus sistemas hasta que paguen un rescate. Los ciberdelincuentes restringen el acceso a los datos cifrándolos y solo proporcionan una clave de descifrado tras recibir el pago. El ransomware está diseñado para propagarse por los sistemas afectados y puede paralizar en poco tiempo las operaciones habituales de una empresa.
Ataques de phishing
El phishing o suplantación de identidad consiste en el envío de correos electrónicos o mensajes engañosos que incitan a los usuarios a revelar información confidencial, como contraseñas o datos de tarjetas de crédito. Algunos ejemplos son:
Suplantación de identidad dirigida o spear phishing. Se trata de ataques dirigidos a personas u organizaciones concretas.
Whaling. El whaling tiene como objetivo a altos ejecutivos con intentos de phishing.
Denegación de servicio (DoS) y DoS distribuido (DDoS)
Un ataque de denegación de servicio distribuido (DDoS) es una forma de ciberataque en la que un atacante utiliza numerosos ordenadores comprometidos (lo que se conoce como una botnet) para llevar a cabo un ataque volumétrico, con el objetivo de saturar un sistema objetivo. Este tipo de ataque puede dejar el objetivo (un servicio o servidor) inaccesible para los usuarios legítimos. Puedes imaginar un ataque DDoS como una inundación de tráfico ilegítimo de varias fuentes que incapacita eficazmente el sistema objetivo.
Ataques de intermediario (MitM)
Los ataques de intermediario (man-in-the-middle) implican que los atacantes intercepten las comunicaciones entre dos partes para robar o manipular datos. Este tipo de ataque suele producirse en redes no seguras.
Amenazas internas
Las amenazas internas son exactamente lo que su nombre indica: amenazas que se originan dentro de una organización. Pueden provenir tanto de empleados con intenciones maliciosas como de empleados negligentes que no respetan las medidas de seguridad estándar ni las buenas prácticas. Ya sean maliciosas o por negligencia, estas vulnerabilidades internas pueden provocar filtraciones de datos o comprometer por completo el sistema.
Inyección de código SQL
La inyección SQL es la técnica que consiste en insertar comandos SQL completos o parciales en los campos de datos de las aplicaciones web que rellenan los usuarios y enviarlos para que los ejecute el servidor de la base de datos. En pocas palabras, la inyección SQL se produce cuando un atacante logra introducir código malicioso en una aplicación debido a un código mal escrito en la misma.
Ataques de credenciales
Los ataques de relleno de credenciales son un tipo de ciberataque en el que se utilizan nombres de usuario y contraseñas robados para obtener acceso no autorizado a múltiples sitios web, aprovechando la práctica habitual de reutilizar contraseñas para llevar a cabo actividades fraudulentas. Incluyen ataques de fuerza bruta, pulverización de contraseñas y relleno de credenciales, todos ellos destinados a obtener acceso no autorizado a sistemas.
Amenazas persistentes avanzadas (APTs)
Son ataques sigilosos a largo plazo en los que los atacantes se infiltran en una red y permanecen sin ser detectados mientras recopilan información sensible durante largos periodos de tiempo.
Cómo está evolucionando el panorama de amenazas de seguridad en las redes
Dado que los atacantes ahora se centran en los usuarios, los dispositivos y las aplicaciones en entornos distribuidos, las defensas tradicionales basadas en el perímetro ya no son suficientes. Si nos centramos más específicamente en la seguridad de la red, han surgido varias tendencias clave que las organizaciones deben tener muy en cuenta a la hora de establecer y perfeccionar sus estrategias de seguridad de red.
Mayor sofisticación de los ataques. Los ciberdelincuentes usan automatización, inteligencia artificial y malware avanzado para burlar las defensas tradicionales.
Teletrabajo y adopción de la nube. El aumento de las superficies de ataque debido al acceso remoto, los servicios en la nube y los dispositivos IoT genera más puntos de entrada.
Ataques dirigidos (APT: amenazas persistentes avanzadas). Los atacantes suelen llevar a cabo campañas prolongadas dirigidas a organizaciones concretas para extraer datos de forma sigilosa a lo largo del tiempo.
Ciberdelincuencia como servicio (CaaS). Hay muchas herramientas disponibles, como kits de ransomware y plantillas de phishing, lo que les facilita bastante el acceso a los atacantes.
Vulnerabilidades de día cero. Las vulnerabilidades que antes se desconocían se aprovechan antes de que haya parches disponibles, lo que dificulta su detección y prevención.
Mejores prácticas de seguridad de red: cómo proteger tu infraestructura
Para defenderse eficazmente contra la amplia gama de amenazas a la seguridad de la red, las organizaciones deben adoptar una estrategia de seguridad integral y proactiva, que tenga en cuenta toda la superficie de ataque y las múltiples vías de acceso. A continuación se ofrece una lista de prácticas recomendadas que toda organización debería tener en cuenta.
Implementar controles de acceso robustos
Las organizaciones deberían recurrir a la autenticación multifactor siempre que sea posible y aplicar en todo momento el «principio del privilegio mínimo», según el cual se concede a los usuarios el menor nivel de acceso posible —solo el necesario para desempeñar sus funciones— y nada más. Se deben revisar periódicamente los derechos de acceso de los usuarios para garantizar que se restrinjan adecuadamente los derechos de los empleados que hayan dejado la empresa, aquellos cuyas responsabilidades hayan cambiado o aquellos que ya no necesiten un acceso tan amplio.
Mantener los sistemas actualizados
Las empresas deberían actualizar periódicamente los sistemas operativos, las aplicaciones y el firmware, ya que se ha demostrado desde hace tiempo que dejar los sistemas desactualizados es una vía fácil para los ataques maliciosos. Los equipos también deberían abordar con prontitud las vulnerabilidades conocidas o recién descubiertas, e invertir en tecnología que ayude a detectarlas automáticamente.
Usar herramientas de monitorización y detección de redes
El uso de sistemas de detección/prevención de intrusiones (IDS/IPS) puede ayudar a identificar intentos de acceso a las redes. Una estrecha vigilancia del tráfico de red para detectar cualquier anomalía o comportamiento sospechoso puede ayudar a identificar actividades maliciosas antes de que puedan comprometer los sistemas empresariales. Los sistemas de gestión de eventos e información de seguridad (SIEM) pueden ayudar con estas tareas.
Confía en un buen CDN
Las redes de distribución de contenidos (CDN) desempeñan un papel importante en la mejora de la seguridad de la red, ya que actúan como una capa protectora entre los usuarios y los servidores de origen. Al distribuir el tráfico a través de una red global de servidores, las CDN ayudan a absorber y mitigar ataques a gran escala, como los DDoS, evitando que saturen la infraestructura central. Además, ofrecen funciones como firewalls de aplicaciones web (WAF), gestión de bots y filtrado de tráfico para bloquear las solicitudes maliciosas antes de que lleguen a la aplicación.
Invertir en una solución DDoS
Las soluciones de mitigación de DDoS ayudan a proteger las redes al detectar y mitigar grandes volúmenes de tráfico malicioso diseñado para saturar los sistemas e interrumpir los servicios. Estas soluciones utilizan técnicas como el filtrado de tráfico, la limitación de frecuencia y el análisis de comportamiento para distinguir entre usuarios legítimos y tráfico de ataque. Al absorber o redirigir el tráfico dañino a través de una infraestructura especializada, evitan que los servidores se sobrecarguen y garantizan una disponibilidad continua. Muchas soluciones DDoS también ofrecen monitorización en tiempo real y respuestas automatizadas, lo que permite a las organizaciones adaptarse rápidamente a los patrones de ataque en constante evolución y mantener una defensa sólida frente a las amenazas a la seguridad de la red.
Educar y capacitar a los empleados
Las empresas deberían impartir cursos de formación periódicos sobre ciberseguridad: basta con un solo eslabón débil para poner en peligro todo el sistema. Los empleados deben aprender a reconocer los intentos de suplantación de identidad y los comportamientos sospechosos, y saber cómo y dónde informar de cualquier cosa sospechosa.
Cifrar datos
El uso del cifrado debería ser una práctica habitual: todos los datos, tanto en tránsito como almacenados, deberían estar cifrados. Esta medida es especialmente importante en el caso de los datos confidenciales y la propiedad intelectual. Las CDN proporcionan una transmisión segura de datos a través de HTTPS y el cifrado, lo que ayuda a proteger la información confidencial y a mejorar la resiliencia general frente a las ciberamenazas en constante evolución.
Adopta una arquitectura de confianza cero
En el plano estratégico más general, las organizaciones deberían adoptar una arquitectura de confianza cero. Es decir, deben partir de la base de que ningún usuario ni dispositivo es de fiar por naturaleza. Para ello, es necesario verificar continuamente la identidad y aplicar de forma estricta controles de acceso rigurosos.
Conclusiones
Las amenazas a la seguridad de las redes son cada vez más complejas y difíciles de detectar, lo que obliga a las organizaciones a mantenerse alerta y adaptarse. Al comprender el panorama cambiante de las amenazas, identificar los tipos de ataques más comunes y aplicar prácticas de seguridad eficaces, las organizaciones pueden reducir considerablemente su exposición al riesgo y crear una defensa sólida.
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